Día 2: Pájaro

Dime que se siente mirar la vida desde las alturas

Y que el viento roce tu piel y choque con tu respiración

Dime que se siente avanzar hacia lo alto

Y que  el día  refleje en tus ojos las luz del sol

 

Cuéntame cómo es el cielo, ¿es tan azul como parece?

Pues mi vista esta obstruida, no logro distinguirlo

Cuéntame, vamos cuéntame si las nubes son tan suaves como se ven

O es solo mi ilusión,  perdón es fácil confundirlo.

 

Enséñame a volar, si puedes hazlo

Abrir las alas, sentirme libre

Enséñame a lanzarme desde lo alto

Sin miedo al vacío,  poder oírme.

 

Muéstrame te lo pido, por favor muéstrame

Tus bellas alas agitarse contra la corriente

Muéstrame como te extiendes  

Buscando el cielo nuevamente.

 

Perdona mi cobardía al acompañar tu vuelo

Es por mi falta de convicción

Perdona que solo te escriba estos versos

con lágrimas del corazón

 

Si yo no pude volar, vuela tu por mí

Recorre lo que no veo y lo que perdí

Que contigo mis sueños compartí

Vuela, vuela entonces se feliz.

pajaro

Milka Santander 

Día 1 ~ Huellas

¿Quién soy?, ¿Quién quiero ser?, más de una vez todos nos hemos hecho esas preguntas y es probable que no sean las únicas en las que hemos pensado.

Cuando era pequeña deseaba “ser grande” – mientras hoy quiero todo lo contrario – pero lo deseaba para convertirme en médico, profesora, médico veterinario y varias opciones más que en este preciso momento no recuerdo, tal vez las típicas profesiones conocidas para un niño a esa edad.

En esa etapa de mi corta vida hasta entonces, pensaba también en ser bailarina de ballet, gimnasta olímpica y soñaba con ganar medallas, ser la mejor – claramente, nadie suena con no ganar –  hasta quise ser princesa, debo aclarar que mi sentido de la realeza no era muy acertado que digamos, solo se enfocaba en vestidos lindos una corona y el derecho a un hada madrina que cumpliera mis deseos – que para ser sinceros eran más de los que necesitaba, mi pobre hada hubiera renunciado si tal acontecimiento hubiera pasado – pero aquí viene una pregunta nueva, quizás más acorde a nuestra situación actual – digo “nuestra” pensando en que todos hemos crecido olvidando lo que alguna vez quisimos de pequeños – ¿Por qué quería ser? y sí, me pregunto, ¿Por qué alguna vez quise ser médico?, ¿Por qué cuando pequeña soñaba con ser veterinaria?, ¿Por qué anhelaba ser gimnasta olímpica? Alguno de ustedes se ha preguntado o mejor dicho re cuestionado ¡¿Por qué?!

Personalmente mi objetivo escondido detrás de esos deseos y anhelos de niña eran poder ayudar a quién lo necesitara respectivamente – según variaban mis “quiero ser” cada vez que conocía una profesión nueva –  por ejemplo quise ser veterinaria porque quería ayudar a los perritos, gatitos, caballos y cualquier animal que me causara conmoción, quería ayudar a sanar a cualquier persona que llegara ante mi pidiendo ayuda como médico, quería enseñar a los niños como hacían conmigo mis queridos profesores y si lo analizo en este momento inconscientemente detrás de todo ese anhelo por ayudar por aportar por entregar algo de mí hacia el prójimo, hacia los demás existe un pequeño y egoísta deseo de querer dejar una marca ya sea en la persona a la que quería ayudar, en aquel pequeño al que quería educar o simplemente en mi misma.

Por otro lado estaban las aspiraciones que no son ni menores ni mayores que ejercer un trabajo más “cotidiano” por así decir, pero que se enfocaba más en conseguir logros, destacar y que quizás se acercan más a una posible respuesta – siendo gimnasta, bailarina, etc. –  brillar como lo hace aquella estrella que es la primera en aparecer y que todos vemos cuando el sol se esconde y destaca cuando el cielo ennegrece, que el mundo sepa que estás ahí, que existes y que quieres iluminar, brillar con lo que entonces tu imaginación e inocencia de niño te lo permiten y creer que puedes lograr todo lo que deseas, y me sigo preguntando… ¿Por qué?, ¿Por qué razón quería ser todo lo que de niña soñé?.

Hoy creo saber la respuesta y puedo decir con seguridad que todo lo que quise ser y que por algún motivo cumplí o no en el camino, sin estar totalmente consciente de ello me empujaban de cierta manera a dejar mi pequeña marca personal, “mi patente” como diría alguien en mi país mi “por aquí pasó Milka”,  que me conocieran por lo que había conseguido y demostrado ser capaz, pero tú pensarás “no, claro que no, yo quería ser médico solo porque quería ayudar” pero si lo piensas bien, o solo si le das una vuelta, detrás del telón está el querer ser reconocidos.

Creo  que desde que nacemos buscamos dejar algo de nosotros en los demás, algo para que nos recuerden – “ser conocida porque ayudé a muchas personas” –  ¿por qué no?

Es un circulo, no necesariamente vicioso, en el que buscamos hacer algo que marque nuestro paso por esta vida, ya sea corto o largo, algo con lo que digan “si, lo recuerdo” o “me acuerdo de él porque…” Pero como es normal lo olvidamos,  pasa el tiempo y viene alguien – como este pequeño ser que escribe sin malas intenciones –  y te lo recuerda nuevamente e intentas retomar ese camino que en algún momento cambiaste  y luego lo olvidas otra vez y así sucesivamente.

Quizás el problema está en que buscamos el consentimiento y la aprobación de quienes nos rodean y enfocamos nuestros esfuerzos por dejar una imagen que es satisfactoria solo para los demás y en consecuencia descuida nuestro deseo personal, nuestros sueños de infancia y muchas veces incluso interfiere con la felicidad por buscar la aceptación más que la integridad propia.

Una huella se define como la señal que deja un cuerpo al moverse pero  también como aquella impresión profunda y duradera que deja en alguien un acontecimiento, un esfuerzo, una emoción. Ahora me permito hacer una pregunta directa, ¿qué tipo de huella estás dejando? Hoy podrías simplemente pensar que vivir como lo has hecho hasta ahora es suficiente, o tal vez no, que mientras vivas cómodo y “seguro” basta para continuar, pero me pregunto otra vez ¿qué tipo de huella es la que dejas al caminar?, ¿Qué es lo que percibe el resto de ti?, ¿es lo que quieres que vean? O ¿lo que realmente eres?

Quiero pensar que todos de alguna u otra manera estamos haciendo algo por dejar un pedazo, una parte de nosotros en este mundo, algo que nos caracterice, quizás no precisamente sea un reconocimiento a nivel mundial como muchos soñamos – o yo personalmente aunque creo aún estar a tiempo, espero jajaja – pero mientras alguien te recuerde, ya sea por un gesto, una palabra o piede ser que ya hay alguien que en este momento quiere ser como tú! Si ya alguien nota y es capaz de ver la huella que estás dejando al caminar, un amigo, un hijo, un sobrino o un extraño ¿por qué no?, creo que nuestro anhelo básico, desconocido y sanamente egoísta de dejar una marca en este habitado mundo de cierto modo se lleva a cabo.

Muchas veces nos desviamos del “qué queremos” hacer por dejar nuestra huella personal en este mundo al  “qué haremos” por consentir a los que nos rodean para cumplir con las expectativas establecidas, yo, personalmente, he caminado y caminado por esta corta vida que llevo encima y de las vueltas que me he dado y el zigzagueo que he optado por recorrer sé que no soy nadie para aconsejarte, así que no, esto ¡NO ES UN CONSEJO! es simplemente una de las tantas vistas que existen del camino que recorremos por esta vida, sé también que es muy extenso, tanto así que he tenido que releer varias veces para no desviarme, solo espero sinceramente que tanto tu como yo seamos capaces de avanzar sin tener que arrepentirnos al final del camino ni olvidados.

Milka Santander

Una palabra por 30 días

 

Definitivamente, sí, definitivamente éste es el mejor método que encontré debo decir para dar inicio a mi pequeño mundo de escritor, es una especie de “guía” para ampliar y ordenar de cierto modo mis historias, anécdotas y quién sabe pues lo que vaya a suceder después de comenzar con esta aventura.

Debo decir que como lo encontré efectivo y aun mas entretenido me permito compartir con ustedes las treinta palabras en las que se verá desenvuelto este pequeño blog durante unas treinta oportunidades más, que espero sean tan entretenidas para ustedes como ya lo son para mi, así que no se diga más y let’s do it!

Milka Santander

1 x 30 días

¿Por qué un blog?

Generalmente una presentación va pautada por un “mi nombre es“, “me dedico a“, “me gusta hacer” y bla bla bla, pero como no les quiero dar la lata evitaré molestias y solo diré que ne llamo Milka Santander – que quizás sea ya algo obvio, pero les dejo mi apellido por si algún día llego a ser famosa– vale, que nunca es malo soñar de vez en cuando, de todos modos ahora lo saben.

Escribir es y siempre será una de mis escapatorias preferidas, que cuando me quiero desahogar ahí está, un lápiz y un papel y problema resuelto, ahora la situación se complica cuando quiero sacar mis dotes de “escritor” y prendo el compu y avanzo escribiendo y creando y escribiendo y creando y se me pasan los 10 minutos de entusiasmo y hasta allí llegamos, que así claramente mi Yo escritor, novelista destacado no llega a ningún lado, que para escribir un libro, aunque sea para niños menores de 5 años se necesita tiempo, y dedicación y ese punto creo que es aquí donde lo puedo fortalecer, tal vez nadie lea esta pequeña introducción o tal vez solo tal vez sí, seré inmensamente feliz si ocurre lo segundo, así que, tu, si TÚ que estás leyendo mi primer escrito publico con aspiraciones a ser leído por muchos queridísimos lectores más, este es el motivo por el cuál cree mi blog, mi espacio, mi humilde lugar de expresión, porque hay mucho que quiero compartir y mucho que quiero escribir, espero te guste o como leíste quizás por ahí, si no te gusta es solo eso, mi pequeño mundo, mi montón de papeles, e ideas puestas sobre la mesa, MI ESCRITORIO.